LOS GRUPOS PEQUEÑOS

Libro Grupos Pequeños / Introducción / Junio 22 del 2011

                                                          

                                    Pr. Marco Huaco 

 

En Abril de 1992, trabajaba como Capellán de un colegio Adventista en la hermosa ciudad de Huancayo, en el centro de Perú. En esos días,  escuche hablar al, ya fallecido pastor Enrique Berg, por entonces, encargado de los Ministerios Personales de la División Sudamericana, sobre las  Unidades en Acción.

 

Las Unidades en Acción se referían a las clases de la escuela sabática renovadas e innovadas con la tecnología de los Grupos Pequeños. Es decir, las clases de la Escuela Sabática debían reorganizarse como pequeños grupos de hasta ocho miembros como máximo. Contar con un coordinador misionero y un líder responsable. Durante la clase todos deberían mantenerse sentados en círculo o media luna y usar el diálogo como instrumento metodológico para orientar a los miembros de la unidad en su crecimiento espiritual.

 

Fue entonces, que en respuesta a esta innovación estratégica de las clases de la Escuela sabática, que forme con mis alumnos del nivel secundario, 25 Unidades de Acción del Colegio. A estos grupos lo llamamos el Club Amigos de la Biblia. En clase les dábamos entrenamiento misionero y durante la semana ellos daban a sus amistades estudios bíblicos. La experiencia en el año fue realmente fantástica.

 

Desde entonces he seguido muy cerca como los Grupos Pequeños han ido ganando terreno en el quehacer pastoral de las iglesias en el Perú. De un modo u otro se ha experimentado las bendiciones de trabajar con los Grupos Pequeños, sin embargo, aún no hemos llegado a servirnos de todo su potencial y de todos los beneficios que tiene para la iglesia de hoy. Y, ello, debido a que no se ha logrado un consenso colectivo básico sobre la naturaleza de los Grupos Pequeños en el contexto de la teología y la vivencia Adventista en su historia  misionera reciente.

 

Todavía creo que tenemos que esperar un poco más de tiempo para arribar con verdadera convicción al uso pleno de los Grupos Pequeños como la alternativa de Dios para pastorear a su pueblo. Sin embargo, también tengo la esperanza que ese día está más cerca de lo que pensamos.

 

Por lo menos, de manera general hablo, existen dos grandes tendencias al interior de la iglesia, las dos válidas y propias de nuestra historia reciente. Los Grupos Pequeños como instrumento para crecer en número de miembros (Evangelismo) y los Grupos Pequeños como instrumento para pastorear la iglesia (Discipulado).

 

De lo primero se ha dicho mucho y se ha experimentado bastante. De ello tenemos, Los Grupos Pequeños en grandes desfiles llevando auspiciosos carteles con blancos de instructores, blancos de Estudiantes de la Biblia, Blanco de Bautismos. Es decir, grupos orientados a la ganancia de almas. Esta experiencia es real en la historia reciente de la iglesia del Perú (1995-2008).

 

De lo segundo, se ha vivido poco y se ha escrito también muy poco. Es verdad que en conversaciones de pastores y laicos se habla mucho de la necesidad de un instrumento que nos permita pastorear la iglesia de Dios y muchos ven en los Grupos Pequeños esta solución, pero aún no hemos dado el gran paso de ver en los Grupos Pequeños un poderoso instrumento para liderar, pastorear y guiar a la iglesia hacia el cumplimiento de la misión de Cristo.

La gran pregunta es ¿para quienes son los Grupos Pequeños, para los conversos o para los inconversos?, para responder a esta interrogante habría que seguir en el nuevo testamento como llega a la mente de Jesús la idea de formar el Grupo Pequeño de los Doce (Mateo 9:35-10:5). Es Marcos quien nos dice, que estableció a los doce  (1) para que estuvieran con él y (2) para enviarlos a predicar (Marcos 3:13).

Jesús estableció el grupo de los doce para pastorear mejor a sus ya conversos discípulos, quería que ellos pasaran tiempo con él, pues era la única manera de sanarlos. Además, necesitaba entrenarlos y solo entonces enviarlos (fuera del grupo) a dar testimonio del evangelio.

Sin ánimo de deslegitimar ninguna practica de Grupo Pequeño, pues respetamos y nos nutrimos de todas esas vivencias, en la presente obra nos ocuparemos de los Grupos Pequeños siguiendo el modelo de Marcos 3:13 y 14. Es decir, un Grupo Pequeño para el pastoreo de los ya convertidos al evangelio. Por ello decimos: Grupos Pequeños, la Alternativa de Dios para pastorear a su pueblo.